El sueño durante la navegación…

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Como todos los navegantes oceánicos saben, los síntomas de falta de sueño son: disminución en el tiempo de reacción, falta de atención, empeoramiento de la vista, mal humor y una reducción del rendimiento intelectual. Además, al estar extremadamente cansado, son frecuentes las alucinaciones.

El conocimiento adquirido en el mundo de las regatas puede ser rápidamente adaptado para su uso en situaciones de mal tiempo prolongado. Desde hace seis años los franceses han realizado la mayoría de las investigaciones sobre la privación de sueño, utilizando las regatas de altura de duración variada, con navegantes solitarios, con yates de tripulación escasa, o con tripulación numerosa, como el Figaro, la regata alrededor del mundo 8T ChaIlenge, o el trofeo Julio Verne. Su investigación, que ha requerido que los navegantes llevaran electrodos en su cabeza para leer su actividad cerebral y controlar sus pautas de sueño, tanto durante la regata como durante su recuperación en tierra, ha dado unos resultados interesantes. Jean-Yves Chauve, el médico que más ha investigado en el escenario francés de la navegación de altura, utilizó este aparato electrónico cuando se dio cuenta de que los individuos son incapaces de efectuar las mediciones sobre ellos mismos de forma fiable, tanto en la cantidad de sueño que obtenían, como sobre la calidad de éste.

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El informe de Jean-Yves Chauve dice que los navegantes solitarios del Figaro (realizado a partir de 4 o 5 regatas, cada una de las cuales dura de 3 a 5 días), pueden adaptarse para obtener todo el sueño reparador que necesitan a base de cortos períodos, a menudo alrededor de 20 minutos, seguido de una vigilia espontánea, sin necesidad de alarma. En esta situación, la motivación principal es la necesidad de estar de guardia, atento a cambios o averías. Usando técnicas de relajación pueden entrenar para dormirse rápidamente, de manera que sólo un minuto y medio del período de los veinte se pierda tratando de dormirse. Tener el suficiente calor corporal y la comida son factores muy importantes para poder dormirse con rapidez.

Si las condiciones no son de peligro inminente, Jean-Yves Chauve ha descubierto que muchos navegantes funcionan mejor con períodos de sueño que sumen un total de 6 horas al día. Varios navegantes encuentran que dos períodos de tres horas cada uno, parecen ser suficientes en un día, empezando alrededor de las 2 y las 14 horas. Cada persona es distinta, y si está lo suficientemente atenta puede identificar sus períodos de actividad preferidos, los cuales se pueden añadir a cualquier esquema de descanso que se considere -el ejemplo más simple es aquellos que prefieren ser pájaros matutinos en oposición a los búhos nocturnos-. Algunas personas pueden trabajar durante largos períodos de tiempo a un alto rendimiento a base de cabezadas (10-20 minutos de descanso), antes de colapsarse; otras necesitan períodos de sueño más regulares. Al final, el mejor sistema depende de la capacidad de cada navegante para relajarse, y de la elección más inteligente de la privación de sueño en relación con las necesidades psicológicas y/o de rendimiento físico del momento, a la vez que se tiene conciencia de los peligros potenciales cuando se desconecte para caer en el sueño.

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Sincronizar el reloj biológico en ritmos diarios (día y noche) se ha comprobado que es muy importante. Así es, especialmente durante la segunda parte de la noche, cuando no sólo se vuelve menos atento el navegante como resultado de varias funciones biológicas que sólo actúan a estas horas, sino también porque baja la temperatura corporal. Un hecho interesante es que el 65 por ciento de las catástrofes de gran importancia ocurren entre medianoche y las 06:00.

Para reducir averías y accidentes, los navegantes del Figaro, la British Steel Challenge y la Vendée Globe, cuando fue posible, aprendieron a hacer planes, maniobras críticas y tomar decisiones durante el día.

Como la navegación de altura es una actividad de 24 horas, es importante estar lo más alerta posible durante la noche. A bordo del Commodore Explorer, un catamarán de 80 pies (24 m), que fue el primero en dar una vuelta al mundo en menos de 80 días, la tripulación realizaba un sistema de guardias que se acoplaba lo mejor posible a los ritmos personales. Las guardias estaban calculadas para un día de 23 horas teniendo en cuenta que el barco navegaba rápido y ganaba distancia al sol. Como estar libre de guardia también incluye el tiempo para comer, hacer vida social, vestirse y quitarse la ropa, había que tener cuidado y reservar suficiente tiempo para dormir. Trataron de atenerse a un sistema en el cual la primera parte del período de sueño no era interrumpido excepto para emergencias extremas. Solamente la segunda parte podía ser para cambios de vela complementarios. El resultado fue que la tripulación tuvo pocos accidentes físicos y escasos problemas sociales.

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Con tripulaciones completas, en regatas de tres a cinco días, un enfoque tan estructurado no es posible, ya que el cuerpo no se adapta suficientemente rápido a un sistema de guardias, y porque la tripulación por razones de rendimiento duerme sobre los pasamanos. Para reducir el riesgo de daños y desastres, muchos patrones prudentes insisten en que sus tripulantes tomen sus posiciones habituales de las regatas costeras durante las maniobras de noche, especialmente durante las trasluchadas, porque es más probable que el cuerpo, acostumbrado, actúe por instinto correctamente. Sin embargo, la investigación resalta la importancia de asegurarse que los que toman decisiones tengan sufíciente sueño de calidad como para mantenerse alerta bajo presión, especialmente en medio de la noche, cuando la temperatura corporal es más baja.

Bajo circunstancias normales el cuerpo humano es muy sensible a los cambios en el medio ambiente. Por ejemplo, la «noche» tiene tendencia a relacionarse con la situación en la que el cielo está oscuro. Los intervalos «día» y «noche» pueden correrse, pero el cuerpo necesita tiempo y un ciclo regular para adaptarse. Así, parece que tarda tres días en adaptarse a un turno de guardias.

Sin embargo, una vez establecida la pauta, ésta se debe continuar. Intentar alterar la guardia de 2 a 6, adoptando un sistema que progresivamente se adelanta, dejará a todo el mundo en un aletargado padecimiento permanente. Los síntomas son dolores de cabeza, falta de apetito, irregularidades intestinales, mala concentración, cansancio durante el nuevo horario diurno, y encima problemas para dormir debidamente de noche. Todos ellos son causados por la mala coordinación entre el reloj corporal acostumbrado al horario antiguo y el nuevo ambiente, con nuevas señales del tiempo, como diferencias en amanecer y atardecer, intensidad de la luz, y cambios de temperaturas de día y de noche dentro de cada período de guardia. Es sabido que los intentos de adaptar una nueva pauta de dormir antes de una regata no funcionan, ya que el cuerpo, navegando, responderá a señales ambientales que no existen en tierra; además, la adrenalina que acompaña a la salida de puerto es suficiente para desbaratar todas las pautas del sueño.

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La forma física

Una tripulación con una forma física buena, tendrá más capacidad para aguantar la privación del sueño. La circulación sanguínea también se vuelve más lenta si no se cambia de posición durante horas. La última investigación indica que la capacidad de aguantar depende de mantener provisiones de carbohidratos en el cuerpo. La gente en baja forma física será aquella que antes de trabajar anaeróbicamente en la regata, gasta las fuentes de energía derivadas de los carbohidratos. mientras que la gente, entrenada consumirá primero su energía almacenada como grasa, porque trabajarán aeróbicamente hasta que el cansancio empiece. Además, estar entrenado ayudará a una recuperación más rápida cuando el barco finalmente llega a puerto.

El cuerpo necesita también estar en equilibrio consigo mismo antes de la salida, bien descansado y sin tener que hacer frente a un exceso de alcohol. No hay nada peor que empezar una regata con resaca. Además, el dar vueltas por todas partes para poner el barco a punto justo en la mañana de la gran regata, o el trabajar a todas horas en la oficina hasta el último minuto, quiere decir que el cuerpo no está totalmente descansado. Las tripulaciones de elite irán a las fiestas pre-regata, pero no todos, y estarán de vuelta y acostados antes de la madrugada.

El alcohol, la cafeína y el fumar dificultan la capacidad de descansar bien. Juntos, el alcohol y la cafeína probablemente reducirán la cantidad de sueño cada noche, pese a que las opiniones personales pueden anular cualquier intento de dogmatizar la teoría. Los navegantes solitarios suelen dejar de tomar cafeína y alcohol de seis a nueve meses antes de una regata importante, para obtener así el máximo efecto de una dosis, en caso de emergencia.

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Cambios de humor

El cambio de humor es otro efecto de la privación del sueño. Hay una marcada tendencia a considerar únicamente las necesidades personales. Esto parece trasladarse a sentimientos de autocompasión, aburrimiento si la cosa no va contigo, e inseguridad en tripulantes que son noveles o cuyo futuro en el barco es incierto. El resultado puede ser el «hacer el fantasma». Además, la mayoría se vuelve intolerante con sus compañeros de tripulación, que se traduce en nervios, sarcasmo, resentimiento, poder perder los estribos y en un sentido territorial más definido a bordo.

Dormir

Cuando las condiciones son duras es importante poder aprovechar todo el sueño posible. Aún así, hay gente que encuentra muy difícil dormir en alta mar. Puede ser el movimiento del barco, el ruido, o pensamientos que circulan por la cabeza. ¿Qué pasa en cubierta? ¿Me caeré de la litera si me duermo? ¿Cuándo entraré en calor otra vez? Estoy solo, ¿y si un bar co no me ve y estoy durmiendo?

Es importante dejar de tomar la responsabilidad fuera de la guardia y de confiar en la tripulación que lleva el barco. Obviamente, los patrones lo encuentran muy difícil. Tiene que quedarles claro a los que están de guardia que los que descansan no pueden ser molestados por asuntos sin importancia, que deberían ser arreglados por la tripulación de guardia. La confianza es una cuestión importante.

Los que duermen tienen que asegurarse de que están físicamente asegurados por las bandas antiescora, y vale la pena mencionar que es mejor no dormir en cubierta porque la cubierta es incómoda, existe el peligro de caer- se por la borda, o molestar si el viento cambia de dirección.

Pero dormirse enseguida necesita más que inmovilidad, comodidad y confianza: es necesario dejar de pensar. Esto puede lograrse controlando la respiración de la misma manera que se realiza en los ejercicios de relajación. Los beneficios de esas técnicas vienen con la práctica.

A propósito, uno de los logros técnicos de los últimos años ha sido el desarrollo de los sacos de dormir isotérmicos (se encuentran en tiendas de montañismo) los cuales, cuando se combinan con el calor corporal, permiten que se sequen los cuerpos y las ropas húmedas. 

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~ por belenos en septiembre 2, 2007.

Una respuesta to “El sueño durante la navegación…”

  1. Se te echa de menos 🙂
    besos.

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